La semana pasada estuve recopilando documentación en casa de mis padres. Me traje un buen tocho de papeles que tuve que clasificar y ordenar. Luego los fotocopié junto con los que tenía para poder manejar la documentación sin dañar los originales. Cuando tenga tiempo los escanearé y crearé una galería de fotos.
He hablado con varios familiares para que vayan rebuscando en sus baúles de los recuerdos a ver si consigo alguna documentación útil. Sobre todo fotos.
jueves, 19 de noviembre de 2009
PRESENTACIÓN
Si algo me quedó claro en los primeros temas de esta asignatura es que la Historia es la ciencia que estudia a los hombres en sociedad a través del tiempo. Conforme iba preparando el trabajo para esta actividad, me he dado cuenta de que esta definición tomaba una perspectiva nueva. Y es que al ir escarbando en la historia familiar he descubierto que no sólo estaba haciendo Historia al investigar a mis propios ancestros. Sino que el conjunto de hechos que ellos han ido dejando tras de sí y que han legado a sus descendientes también forman parte de la Historia. Que la Historia no la conforman las hazañas de los grandes protagonistas cuyos ecos nos han llegado a través del tiempo, también la forman los pequeños protagonistas, anónimos y desconocidos, que con su labor callada y olvidada ha permitido a esos "grandes" llevar a cabo esas "hazañas".
Recuerdo que cuando era pequeño pasaba largas temporadas en casa de mi abuelo, en Teror. Recuerdo que cuando en la tele ponían reportajes de ciudades y pueblos de la península, mi abuelo, en ocasiones, comentaba que había estado allí. Que tal o cual pueblo tenía una iglesia muy bonita, que había una gran plaza de toros, o que el sitio no le había gustado en absoluto. En aquella época yo no tenía ni idea de como podía haber visto mi abuelo aquellos pueblos tan lejanos. Con el tiempo supe que los había visitado (no estoy convencido de que visitar sea la palabra correcta) durante la guerra. Estuvo casi dos años recorriendo la península como soldado nacional y aquellos reportajes televisivos le traían a la memoria aquellos tiempos. Continuamente le preguntaba y le insistía para que me contara historias de la guerra. Pero nunca me contó nada. O se dedicaba a describir tal catedral o cambiaba de tema, o simplemente se callaba. Cualquiera podría pensar que en realidad nunca estuvo allí, y que todo era invención suya. Pero por otros medios (fuentes) pude comprobar que sí que era verdad, que había estado en León, en Burgos y en Toledo. Ya en aquella época hacía investigación historiográfica sin saberlo.
A pesar de todo, mi insistencia sí tuvo resultados. Un día, harto ya de oírme preguntar por enésima vez, escarbó en uno de los armarios y sacó una pequeña caja metálica. Dentro había guardado un montón de papeles. Entre ellos había un papel, casi deshecho, fechado en 1939 y que era la licencia del ejército. Desde entonces atesoro aquella caja.
Con aquella acción, sin ser consciente de ello, mi abuelo había entrado en la Historia. Al hacerme custodio de su Memoria Histórica, había legado sus recuerdos a las generaciones venideras.
Ahora voy a escarbar un poco más, a ver hasta donde puedo llegar con aquellos ancestros que legaron su Memoria Histórica a otros.
Recuerdo que cuando era pequeño pasaba largas temporadas en casa de mi abuelo, en Teror. Recuerdo que cuando en la tele ponían reportajes de ciudades y pueblos de la península, mi abuelo, en ocasiones, comentaba que había estado allí. Que tal o cual pueblo tenía una iglesia muy bonita, que había una gran plaza de toros, o que el sitio no le había gustado en absoluto. En aquella época yo no tenía ni idea de como podía haber visto mi abuelo aquellos pueblos tan lejanos. Con el tiempo supe que los había visitado (no estoy convencido de que visitar sea la palabra correcta) durante la guerra. Estuvo casi dos años recorriendo la península como soldado nacional y aquellos reportajes televisivos le traían a la memoria aquellos tiempos. Continuamente le preguntaba y le insistía para que me contara historias de la guerra. Pero nunca me contó nada. O se dedicaba a describir tal catedral o cambiaba de tema, o simplemente se callaba. Cualquiera podría pensar que en realidad nunca estuvo allí, y que todo era invención suya. Pero por otros medios (fuentes) pude comprobar que sí que era verdad, que había estado en León, en Burgos y en Toledo. Ya en aquella época hacía investigación historiográfica sin saberlo.
A pesar de todo, mi insistencia sí tuvo resultados. Un día, harto ya de oírme preguntar por enésima vez, escarbó en uno de los armarios y sacó una pequeña caja metálica. Dentro había guardado un montón de papeles. Entre ellos había un papel, casi deshecho, fechado en 1939 y que era la licencia del ejército. Desde entonces atesoro aquella caja.
Con aquella acción, sin ser consciente de ello, mi abuelo había entrado en la Historia. Al hacerme custodio de su Memoria Histórica, había legado sus recuerdos a las generaciones venideras.
Ahora voy a escarbar un poco más, a ver hasta donde puedo llegar con aquellos ancestros que legaron su Memoria Histórica a otros.
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